PRONOSTICO METEOROLÓGICO.

jueves, 17 de mayo de 2018

IGLESUELA DEL CID (Teruel).

La Iglesuela del Cid es una localidad y municipio de la provincia de Teruel (AragónEspaña). Su extensión es de 40,29 km² y tiene una población de 462 habitantes (INE 2014).

Situación y clima

La Iglesuela del Cid se encuentra en la comarca del Maestrazgo, limitando con Cantavieja y Mosqueruela en la provincia de Teruel, y con Villafranca del Cid y Portell de Morella en la provincia de Castellón.
Situada al pie de uno de los múltiples morrones a 1 227 msnm, la población se encuentra atravesada por dos riachuelos que la dividen en dos partes, uno central y dos laterales; en el central se encuentran enclavados los edificios más importantes de la villa, tiene forma de triángulo y es el que estuvo amurallado, con sus cinco portales de acceso constituyendo así lo que fue la villa medieval.
Su temperatura media anual es de 9,5 °C y su precipitación anual de 690 mm.3

Prehistoria y arqueología

Los primeros indicios de población en la comarca de Iglesuela son del comienzo de la Edad de los Metales, momento en el que se ocupan las cuevas de Matutano, Bonifacia y el Puntal del Moro. Los yacimientos encontrados en el término municipal señalan un temprano poblamiento y una gran continuidad de asentamientos posteriores. Los restos encontrados abarcan un amplio arco cronológico que va desde el neolítico —enterramiento en la Cueva de Matutano—, Edad de Bronce —La Molota, Los Cabezos, La Cueva del Turcacho y La Cueva Bonifacia— y Edad de Hierro I —El Puntal del Moro.​
Sin embargo, el yacimiento más importante es el existente en el cerro de Nuestra Señora del Cid. Corresponde a un poblado de origen ibero, ocupado de manera intensa también durante la época romana. De la primera etapa se conservan restos de la muralla y gran número de viviendas, así como numerosos objetos arqueológicos y dos estelas funerarias; una de ellas, en interior de la ermita, contiene la inscripción «ikonykeiyi ildubelesebas».
De la época romana cabe destacar el conjunto de lápidas funerarias empotradas en las paredes de la ermita, varios relieves con motivos de carácter sacro y elementos arquitectónicos de gran envergadura que denotan la importancia que este núcleo debió de tener en la antigüedad.

Historia

El origen de La Iglesuela es remoto, dado que se tiene noticia de que existía mucho antes de la llegada de los cartagineses, siendo conocida como Athea. Luego conoció diversos nombres, tales como Clesihuela, Egosuilla, Alglisuela, Layguysuela y Delaigleisuela; en 1464, tomó su nombre definitivo, Iglesuela. Después adoptó el apellido «del Cid», en atención a que fue precisamente Rodrigo Díaz de Vivar quien mandó fortificar el pueblo y levantar su castillo.

Edad Media

En el siglo XII, en tiempos de la reconquista, La Iglesuela se encomienda a los templarios, formando parte de la que fue la Baylía de Cantavieja. En 1242 se le concede a la villa la carta puebla, a partir de la cual se consolida el núcleo de población, posiblemente con el asentamiento de los templarios, originándose así el primer recinto amurallado. Con la disolución de la Orden del Temple en el siglo XIV, La Iglesuela pasó a manos de la Orden de San Juan del Hospital. En esa época, como consecuencia de la guerra con Castilla, se fundó el hospital para acoger enfermos, heridos y transeúntes. En ese periodo también se construyó la Torre de los Nublos. En 1089 el Cid Campeador se asentó en El Poyo del Cid, cerca de Calamocha. En su recorrido hacia Levante, Don Rodrigo pasó por La Iglesuela, hecho al que hacen referencia multitud de topónimos como «Muela del Cid», «Peña del Cid», y el propio Santuario de la Virgen del Cid (Ecclesiam de Cit), que debe su nombre a la devoción de Rodrigo Díaz de Vivar a la talla románica mariana que estuvo allí contenida. Aunque no se han conservado documentos que acrediten el tránsito del caballero castellano por la localidad en el transcurso de alguna de las campañas, son varias las leyendas que reflejan el hecho. La más conocida menciona que, estando extraviado el Cid por estos parajes y enfrentado en desigual batalla contra un ejército musulmán, apareció en su ayuda el Apóstol Santiago, quien socorrió al Cid, dejando la marca de la pezuña de su corcel en la roca de un barranco cercano.​ Con la muerte del Cid en 1099, la serranía pasó al dominio de los almorávides.

Edad Moderna

A juzgar por los testimonios existentes, La Iglesuela tuvo su momento de esplendor entre los siglos XVI y XVII, prueba de ello son los grandes edificios de la población. Entre otras actuaciones, se reconstruyó y amplió la Iglesia de la Purificación. Síntoma del crecimiento demográfico y económico, fue la aparición de nuevas construcciones extramuros en los márgenes opuestos de los riachuelos —barrios de la Costera y de las Eras— y posteriormente la demolición de tramos de muralla que obstaculizaban el crecimiento urbano.

Siglo XIX y Guerras Carlistas

Ya en el siglo XIX, el Maestrazgo se convirtió en uno de los principales escenarios de las Guerras Carlistas. En 1836, el general Ramón Cabrera —conocido como «el Tigre del Maestrazgo»— estableció en la cercana Cantavieja su cuartel general, fortificando la villa. Así, el 23 de julio de 1837, la Expedición Real al frente de Carlos María Isidro de Borbón, hizo su entreda en La Iglesuela. Después de un Te Deum y de ser aclamado por el pueblo, el pretendiente pernoctó en la Casa de Blinque. Al día siguiente, visitó Cantavieja y volvió luego a La Iglesuela. Permaneció en la localidad hasta el 30 de julio, cuando tuvo que salir precipitadamente por la proximidad del ejército del General Oraá.
Después del abrazo de Vergara (agosto de 1839), la situación de los carlistas en el Maestrazgo se fue haciendo cada vez más insostenible. En este contexto, el Duque de Ahumada ocupó La Iglesuela del Cid el 3 de mayo de 1840, tras superar una breve escaramuza. Desde allí, el 12 de mayo, llegó y ocupó Cantavieja, abandonada e incendiada por los carlistas. Retornó luego a La Iglesuela, donde le esperaban las tropas del General O'Donnell para proseguir el avance definitivo hacia Morella.
A finales de siglo, La Iglesuela del Cid padeció una epidemia de cólera (1885).

Siglo XX

A principios del siglo XX se construyó el Convento de los Paules y la actual carretera que comunica la población con Cantavieja y Mosqueruela, convirtiéndose posteriormente en el principal eje comercial. Por su parte, la Guerra Civil trajo consigo importantes pérdidas en el patrimonio de la villa. La posterior dureza de la postguerra propició la desaparición de numerosas construcciones.

Demografía

A principios del siglo XVIII, la localidad tenía una población estimada de 300 habitantes. Los municipios del Maestrazgo alcanzaron su máxima población entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX: en 1910, La Iglesuela contaba con 1 360 habitantes. Desde mediados del siglo XX, tiene lugar un éxodo rural que ha implicado una regresión demográfica: 980 habitantes en 1960, 605 habitantes en 1981 y 489 habitantes en 2001. En 2014 la población de la villa era de 462 habitantes.
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Patrimonio religioso. El casco antiguo del municipio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982 por conservar importantes edificios, civiles y religiosos, ejemplares de la arquitectura realizada en Aragón desde la Edad Media.

Iglesia de la Purificación

Santuario de la Virgen del CidLa iglesia parroquial es un templo del siglo XVII construido sobre una iglesia gótica anterior. De la primitiva iglesia sólo quedan las bóvedas de la navecentral y el ábside poligonal. La actual cabecera barroca se construyó invirtiendo la orientación, a los pies de la antigua iglesia. El crucero se cubre con una amplia cúpula sobre pechinas realizada en ladrillo. La torre, adosada a la cabecera barroca, tiene tres cuerpos cuadrados, el último octogonal con un vado a cada lado, toda ella en piedra de sillería. El conjunto se completa con una armoniosa portada plateresca en arco de medio punto con columnas adosadas. Algunas de las capillas de la iglesia fueron financiadas por ricas familias de La Iglesuela como los Aliaga o los Matutano.
Es un santuario dedicado al culto a la Virgen semejante a otros que proliferan en la zona, tales como la Virgen de la Zarza en Aliaga o Nuestra Señora de la Estrella en Mosqueruela. Eran centros de peregrinación y en determinadas festividades eran objeto de romerías de las gentes de los pueblos cercanos. La devoción a la Virgen del Cid se remonta al suceso de un hecho milagroso que aconteció en la Edad Media. Al igual que otros santuarios de la zona, la ermita se levanta en el lugar donde la imagen tallada de la Virgen se apareció a un pastor. La imagen de la Virgen del Cid, atribuida al siglo XII, se encuentra custodiada y en buen estado de conservación, pudiéndose ver una reproducción en la iglesia parroquial. Se la llama «del Cid» porque, según cuenta la tradición, el Campeador la visitó en varias ocasiones.
La ermita actual se construyó en 1546 y fue renovada en el siglo XVIII. Se erige en un escarpado donde existió un antiguo poblado íbero, reutilizándose algunas de sus lápidas en la construcción de la ermita, que pueden ser observadas en los muros exteriores. Para acoger a los peregrinos y romeros, junto a la iglesia hay una hospedería que cuenta con horno, casa del ermitaño y varias estancias que se repartían entre las autoridades de cada pueblo que asistía a la celebración.

Otros edificios religiosos

La Ermita de Loreto tiene una sola nave con un atrio sostenido por columnas de sillería; se edificó en 1685 en mampostería encalada y sillería, y es de planta casi cuadrada cubierta con bóveda de arista. La Ermita de San Roque es una pequeña construcción del siglo XVIII. Ambas están en el interior del Calvario, recinto en forma trapezoidal que contiene dos series de peirones con las catorce estaciones del Vía Crucis.

Patrimonio civil

Ayuntamiento

Portal de San Pablo El Ayuntamiento y la torre del castillo forman hoy día un bloque unitario, adosado a la iglesia en sentido perpendicular. Tanto la torre como las mazmorras del viejo castillo templario sirven de dependencias al actual Ayuntamiento. La torre, conocida como Torreón de los Nublos, está construida en mampostería y sillería para las esquinas y se remata con almenas que le confieren aspecto defensivo. Al interior, se divide en tres pisos que conservan sus bóvedas de crucería originales. Por lo que se refiere al edificio municipal, de cronología bastante incierta —probablemente del último tercio del siglo XV o principios del XVI—, exhibe una sobria fachada, con un pórtico formado por tres arcos apuntados y dos ventanas ajimezadas góticas. Interiormente llama la atención el salón de sesiones por su austera techumbre.
El Portal de San Pablo corresponde a un antiguo arco de la muralla que poseía la ciudad. Todavía conserva los goznes para insertar los batientes de madera. Era una costumbre muy común en la zona el reutilizar los antiguos arcos de muralla que habían perdido su función defensiva cobrando una nueva función religiosa. En la cara intramuros de este portal de San Pablo hay un cuerpo superior encalado, con hornacina entre pilastras con la imagen del Apóstol. Tiene un alero de madera decorado, con cartela central, que reza: «S. Pablo A. Año 1721».

Otros edificios civiles

El lado este de la plaza lo ocupa el Palacio Matutano-Daudén, cuya fachada se exhibe en la calle Ondevilla. La sobriedad exterior no refleja la riqueza interior, considerándose una joya la doble escalera monumental con barandilla en celosía tan típica del Maestrazgo en las construcciones señoriales del siglo XVIII. La última remodelación que ha sufrido la ha convertido en Hospedería de Aragón.Frente a la iglesia se encuentra la Casa de Blinque, donde destaca el arco de sillería de medio punto, el cual presenta en su dovela central el «tau», emblema de la Orden del Temple. La fachada está protegida por un singular pórtico apoyado en un pilar cuadrangular, el cual, aunque fechado en 1729, puede ser mucho más antiguo, posiblemente entre románico y gótico. La fachada, de mampostería revocada, presenta dos óculos de piedra en el semisótano y ventanas y balcones con rejería de forja de carácter plateresco.
Frente a la Hospedería, se emplaza la mansión de la familia de los Daudén, conocida como Casa de las Notarias, que destaca por su pureza estilística y sus proporciones. En la planta baja hay una ventana rectangular con espléndida reja datada en 1568, que cierra junto a ella la puerta de sillería con dovelas.
Saliendo de la fortificación medieval, y continuando por la calle de San Pablo, se localizan los palacios renacentistas de Aliaga y Guijarro. Finalmente, en la calle Mayor se ubican el Palacio Agramunt, de arquitectura barroca, así como la artesanía textil Puig, último taller artesano de la provincia de Teruel.

Patrimonio cultural

La arquitectura de piedra seca de La Iglesuela del Cid, visible en la totalidad del término municipal, ha sido declarada Bien de Interés Cultural en 2002. La técnica constructiva de la piedra seca ha sido utilizada en el mundo mediterráneo desde la Prehistoria hasta nuestros días en construcciones de variada tipología. La piedra seca se consigue mediante la superposición de piedras sin unión de argamasa. Con esta técnica se levantan casas que pueden medir hasta 10 m de diámetro, sin que existan estructuras de fijación. En origen sirvieron como refugio a campesinos y pastores, pero también se usaron como establos o almacenes agrícolas.
En la Iglesuela se pueden observar, por una parte, muros secos de losas calizas que, con interesantes peculiaridades constructivas, han servido para mantener el ganado alejado de los campos parcelados así como para delimitar fincas y caminos; por otra parte, hay centenares de cabañas redondeadas, llamadas «casas ibéricas» y que, elaboradas con el mismo material, servían de refugio a campesinos de pequeños establos y como de almacén de equipos agrícolas. Estas últimas son exclusivas de la región del Maestrazgo. (Fuente WIKIPEDIA).


FOTOS DE LA VISITA A LA "IGLESUELA DEL CID" EL 13/05/2018









jueves, 5 de abril de 2018

ALBARRACÍN (TERUEL).....UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA.

Albarracín es una localidad y municipio español del suroeste de la provincia de Teruel, comunidad autónoma de Aragón. Tiene un área de 452,74 km² con una población de 1054 habitantes (INE 2016) y una densidad de 2,33 hab/km². La localidad es Monumento Nacional desde 1961; posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996, y declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad debido a la belleza e importancia de su patrimonio histórico.

Toponimia
Se encuentra situada cerca de la antigua ciudad romana de Lobetum. Los árabes llamaron al lugar Alcartam que se derivaría del antiguo topónimo de Ercávida, pasando a denominarse más tarde como Aben Razin, nombre de una familia bereber, de donde se derivaría su nombre actual. Otros opinan que el término «Albarracín» derivaría del celtaalb, 'montaña', y ragin, 'viña', 'uva' o del antropónimo Razin.
Sin duda el topónimo procede de Ibn (ben) hijo de Razin (reyes taifas de Albarracín desde la fitna hasta Ibn Mardanis, rey Lobo de Murcia. Es decir, el lugar de los hijos de Razin, aunque hasta el s. XIX su nombre oficial es Ciudad de Santa María de Albarracín, denominándose en época islámica Santa María de Oriente.

Geografía

El casco antiguo se encuentra construido sobre las faldas de una montaña, rodeada casi en su totalidad por el río Guadalaviar. Al norte se encuentra la sierra de Albarracín, y al sur los montes Universales. Parte de su término municipal está ocupado por el Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno.
En los alrededores nacen los ríos GuadalaviarTajoJúcarCabriel y Jiloca.
Su término municipal es, por razones históricas, uno de los más grandes de la provincia de Teruel (sólo superado por el de Alcañiz) y en él se encuentran las localidades de: Albarracín (capital del municipio), El CañigralLas Casillas de BezasCollado de la GrullaValle CabrielEl MembrilloSan Pedro y Valdevecar.

Disposición

El pueblo está encaramado en un peñón y rodeado por el Guadalaviar. Por este lado y mirando hacia el río se hallan edificadas las casas colgadas. Dentro del pueblo sus calles son empinadas y estrechas, con rincones muy pintorescos. La construcción ofrece la original arquitectura popular con la forja propia de la provincia además de tener el color rojizo característico llamado rodeno.
La ciudad se divide en dos zonas:
  • la parte antigua, la Ciudad, con sus casas colgadas sobre la hoz del río;
  • el Arrabal, situado en la vega del Guadalaviar.

Demografía

Albarracín cuenta con 1.049 habitantes (INE 2015). El impulso económico dado recientemente por el turismo ha permitido frenar la despoblación del municipio, que cuenta con un 12,0% de su población de nacionalidad extranjera(INE 2006).

Historia

En la Edad de Hierro estuvo habitada por la tribu celta de los lobetanos. Se han encontrado importantes pinturas rupestres epipaleolíticas y neolíticas de estilo levantino, esquemático y semiesquemático en el pinar del rodeno. Durante la época romana se llamó, al parecer, Lobetum, y en tiempos de los visigodos, Santa María de Oriente.

Edad Media

Durante el período andalusí, concretamente el siglo XI, el clan bereber de los Banu Razin alcanzó el poder convirtiéndose en la dinastía soberana de la taifa de Albarracín. De este linaje procede el propio nombre de la población (al-Banu Razin: (la ciudad) de los hijos de Razín). De esta magnífica etapa se conservan dos importantes testimonios: la torre del Andador -situada en lo alto del recinto exterior- y el Castillo de Albarracín, que albergó la antigua alcazaba de los Banu Razin.
La taifa pasó posteriormente, por cesión y no por conquista, a la familia cristiana de linaje navarro de los Azagra, que mantuvieron de facto la independencia de Castilla y de Aragón desde 1170, llegando a crear un obispado propio. También el poderoso linaje de Lara ejerció su soberanía sobre Albarracín. Tras el fracaso de conquista por parte de Jaime I en 1220, es Pedro III de Aragón quien la conquistó en 1285 tras sitiarla, pasando definitivamente a la Corona de Aragón en 1300. Esta serie de hechos políticos tuvieron como base la importancia de la fortaleza y del sistema defensivo de Albarracín.
Es una antigua sede episcopal denominada, primero Arcabricense y después Segobricense hasta que, tras la desmembración de las iglesias de Segorbe (Castellón) de las iglesias de Albarracín, paso a denominarse Albarracinense, tras la Bula Papal de Juan Pablo II, mantiene su independencia pero pasa a ser regida por el Obispo de Teruel que es también Obispo de Albarracín.
El 21 de junio de 1257 el rey Jaime I concedió en Teruel a la Comunidad de Santa María de Albarracín o Comunidad de aldeas de Albarracín el privilegio sobre competencia de jurisdicción de sexmeros, asistentes y jurados de dicha Ciudad.

Guerra Civil Española

Durante la Guerra Civil Española tuvieron lugar en la localidad combates entre las tropas republicanas y las franquistas, cambiando varias veces el control de la población entre ambos bandos. En julio de 1937 tuvo lugar una ofensiva republicana sobre la localidad, constituyendo el mayor enfrentamiento bélico habido en la localidad durante la guerra. En un rápido ataque, el 8 de julio los republicanos se hicieron con el control de la localidad a excepción del Ayuntamiento y la Catedral, en los que permanecieron sitiados militares y civiles que se habían refugiado previamente. Los sublevados reaccionaron enviando refuerzos y el 13 de julio lograron reconquistar la localidad y expulsar a las tropas republicanas.

Monumentos

  • Conjunto histórico de Albarracín: su conjunto histórico está declarado como bien de interés cultural con el código RI-53-0000030.
  • Catedral del Salvador: situada junto al castillo, es del siglo XVI con una sola nave y capillas laterales. En su museo hay buenos tapices flamencos historiados con la vida de Gedeón.
  • Alcazar de Albarracín: ubicado en el casco antiguo, recientemente ha sido restaurado y acondicionado para su visita. Entre 2004 y 2006 se han realizado excavaciones arqueológicas y se han restaurado sus estructuras. Si bien conserva un potente recinto amurallado, su interior alberga un interesante campo arqueológico de época medieval. Fue alcázarandalusí, al convertirse el clan de los Banu-Razin en soberanos de este pequeño reino de taifas en el siglo XI, que dio nombre a la ciudad. Durante el siglo XIII y XIV siguió siendo residencia de los señores de Albarracín, y, tras la conquista aragonesa de la ciudad en 1284, se transformó casi completamente. La fortaleza estuvo ocupada hasta finales del siglo XVI; fue destruido en el siglo XVIII tras la Guerra de Sucesión.
  • Palacio episcopal: se encuentra junto a la catedral. Tiene la portada barroca.
  • Casa Consistorial: se encuentra en la plaza del Ayuntamiento. Es del siglo XVI, con balcones de madera y un corredor corrido sobre el río.
  • Casa de la Julianeta: casa de construcción popular, se encuentra en el Portal de Molina
  • Murallas de Albarracín del siglo XIV, de construcción cristiana.
  • Torre del Andador, de aparejo musulmán del siglo X y XI, reforzada con un pequeño recinto rectangular.
  • Torre de doña Blanca, simétrica a la del Andador, se halla en el extremo del espolón.
  • Torre de la Muela, hoy desaparecida; similar a las del Andador y de doña Blanca, se hallaba al otro lado del río. (Fuente WIKIPEDIA).





FOTOS DE LA VISITA DE "ALBARRACÍN" EL 02/04/2018




















martes, 3 de abril de 2018

VISITA NOCTURNA A TERUEL.

Teruel es una ciudad española situada en el sur de Aragón, en la zona centro-oriental de España. Es la capital de la provincia con el mismo nombre y posee un importante patrimonio artístico mudéjar (parte del cual ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad). Con 35.484 habitantes en 20165​ (INE), es la capital de provincia menos poblada de España. Se encuentra en la confluencia de los ríos Guadalaviar y Alfambra,y desde aquí al Guadalaviar se le conoce también como río Turia. Situada a una altitud de 915 msnm, su clima se caracteriza por presentar inviernos fríos y veranos cálidos y secos.
Entre sus atractivos turísticos se encuentran sus edificaciones mudéjares, el mausoleo de los Amantes de TeruelEl Torico y el centro paleontológico Dinópolis. Los monumentos mudéjares más destacados son la iglesia de Santa María, catedral de la diócesis de Teruel, y las torres de El Salvador, San Martín y San Pedro, a cuyos pies se encuentra la iglesia que recibe el mismo nombre, también de arte mudéjar.

(Vídeo realizado por RTVE).


Orígenes y Edad Media

Teruel estuvo poblada desde los tiempos de los celtíberos, los cuales llamaban al lugar Turboleta. El topónimo Turboleta podría venir del término vasco-íbero itur + olu + eta (lugar de fuente, manadero), según la teoría del vascoiberismo. Hay restos en el yacimiento del Alto Chacón. La zona fue ocupada posteriormente por los romanos, quedando restos en poblaciones cercanas, como los de Cella.
Algunos autores aseguran que en el mismo emplazamiento de la actual ciudad de Teruel (concretamente en el barrio de la Judería), se asentaba Tirwal, nombre que procedería del árabe, con el significado de "torre",​ enclave musulmán citado en el año 935. Sin embargo, aunque se ha detectado arqueológicamente la presencia de ocupación islámica de este espacio, los restos localizados no pertenecen a un núcleo de población, sino más bien a una construcción defensiva.
El 1 de octubre de 1171 el rey aragonés Alfonso II tomó Tirwal con la intención de reforzar la frontera meridional de su reino, que consideraba amenazado por la toma de la ciudad de Valencia por los almohades. Y en 1171 fundó la ciudad de Teruel, dotándola de fueros y privilegios para facilitar de este modo la repoblación de la zona.
La fundación de Teruel supone un cambio sin precedentes en la estructura política y territorial del sur de Aragón, ya que el predominio del Albarracín y la Alfambra de época musulmana, será sustituido por el de la nueva fundación, Teruel en especial en detrimento de Alfambra, que quedará en un segundo plano bajo la fórmula jurídica de señorío.​
Según una leyenda, para fundar la nueva ciudad, los sabios y las gentes principales de villa se reunieron y buscaron diversas señales y presagios, encontrando favorable el que un toro mugiera desde un alto (que se correspondería con la plaza principal actual, la del torico) y que sobre el toro brillara una estrella. De este encuentro toma según algunos autores nombre la ciudad, ya que provendría de juntar en una palabra el vocablo "toro" y el nombre de la estrella, "Actuel", formando de este modo la palabra "Toroel", y después "Toruel". De este fortuito encuentro procedería también el símbolo del toro y de la estrella, que se puede observar tanto en la bandera como en el escudo de la ciudad, además de en el monumento de las vaquillas (en el que se observa a un vaquillero confrontándose con un toro y a un ángel situándole la estrella al toro).
Tras su fundación y repoblación, se constituyó la comunidad de Teruel, conjunto de aldeas del entorno de la localidad.
Los habitantes de Teruel intervinieron en la conquista de Valencia a los musulmanes, y en la guerra de los Dos Pedroscontra Castilla, siéndole otorgada a la población el título de ciudad en 1347 por Pedro IV de Aragón gracias a su colaboración en las guerras de la Unión. Hay que destacar la considerable importancia que alcanzaron las comunidades judía y mudéjar dentro de la vida social y económica de la ciudad, desde que se consolidaran sus aljamas hacia finales del siglo XIII. Hay que destacar el caso de la Judería de Teruel, barrio que conserva todavía su topónimo, y de la que se han localizado abundantes restos arqueológicos.

Edad Moderna

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) recibió órdenes del capitán general de AragónJosé Rebolledo de Palafox para levantarse en armas contra los franceses. Sin embargo, pocos meses después, y con escasa resistencia, fue ocupada por fuerzas imperiales al mando del mariscal Suchet, las cuales mantuvieron la plaza bajo su poder hasta su evacuación en 1813. Los franceses volaron varias edificaciones civiles y conventos de la capital, quedando como herencia a estas destrucciones los actuales espacios abiertos de la plaza del Seminario y el Óvalo. En 1817 se ejecutaron obras de reparación en el Seminario, que había sido sede de la guarnición francesa durante la guerra.Uno de los hechos más relevantes de su historia se produjo en las llamadas Alteraciones de Teruel y Albarracín. Durante el reinado de Felipe II, el Tribunal de la Inquisición cometía constantes contrafueros, por lo que no fue aceptado por estas poblaciones, provocando frecuentes alteraciones populares, a veces con violencia hacia los inquisidores. En el año 1572 se provocaron tales altercados que el rey, ejerciendo su autoridad, mandó un ejército castellano al mando del duque de Segorbe a invadir Teruel. Hubo combates durante varios días al estar la ciudad fortificada, pero finalmente la plaza se rindió el Jueves Santo de aquel año. Durante una semana se ajustició a los cabecillas en los jardines del Barón de Escriche, actual Plaza de San Juan. Este hecho desacreditó enormemente la foralidad aragonesa.
Durante las Guerras Carlistas, la capital se mantuvo fiel a los gobiernos liberales frente al poder carlista del Maestrazgo, sin ser nunca amenazada por las tropas del general Cabrera, aunque sí se prepararon expediciones para sofocar el acoso carlista sobre la Tierra Baja, y para acudir en socorro de la sitiada Alcañiz en 1838. Durante la Tercera Guerra Carlista la ciudad fue atacada por Marco de Bello y el pretendiente Alfonso Carlos, con numerosas tropas, pero fracasaron y solo consiguieron penetrar en los arrabales de la ciudad.
En 1858 destaca la construcción de la actual fuente del Torico, el icono de la ciudad. A finales del siglo XIX la ciudad gozó de una cierta prosperidad, propiciada por la pequeña burguesía que la habitaba. Fruto de este periodo de prosperidad son las obras modernistas que salpican el casco urbano, datadas a principios del siglo XX. Será por estas fechas (1901) cuando llegue el Ferrocarril a la ciudad.

Guerra Civil

Teruel adquirió fama durante la Guerra Civil al ser el escenario de la batalla de Teruel. En julio de 1936, el alzamiento triunfó en Teruel, al igual que en el resto de capitales aragonesas, gracias al apoyo de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto de la ciudad. La llegada de columnas frente populistas desde Levante hizo, sin embargo, que quedaran en manos de la República la mayor parte de los territorios circundantes, quedando el frente estabilizado durante casi año y medio pese a las múltiples ofensivas republicanas .
Las tropas republicanas, al mando del general Vicente Rojo, comenzaron su ofensiva el 15 de diciembre de 1937, por la zona de Corbalán, con bombardeos aéreos a nudos de comunicaciones y al casco urbano turolense, hasta llegar a posiciones cercanas a la capital. Por otro lado, el coronel Domingo Rey d'Harcourt, preparó la defensa con sus escasos efectivos, que no alcanzaban los 5.000 hombres, concentrándose en puntos fuertes de la ciudad como el edificio de la Comandancia, en la plaza de San Juan, y en el seminario. Numerosos vecinos acudieron a guarecerse en él. Llegaron a más de 1.500 los civiles y 1.759 militares, con otros 1.059 que se agregaron desde otras posiciones, que se aprestaron a la defensa. Al llegar a los aledaños de la capital, las fuerzas de la República iniciaron una gran preparación artillera sobre el centro de la ciudad, reduciéndola a escombros en las zonas centrales. Fueron muchos los combates cuerpo a cuerpo dentro del centro urbano, en los que bastantes civiles se vieron implicados.En diciembre de 1937, con el fin de aliviar la presión que las tropas nacionales ejercían sobre Madrid, el alto mando republicano reunió 12 divisiones con más de 110.000 efectivos encuadrados en tres cuerpos de ejército que debían reducir el saliente que para el frente de guerra suponía Teruel, y la amenaza que representaba para el Levante, en poder de la República. El éxito de la primera parte de la operación fue un hito, pues Teruel fue la única capital de provincia conquistada por la República en el transcurso de la Guerra.
El ejército sublevado reaccionó con presteza para socorrer a los sitiados, pero las bajas temperaturas y una gran tormenta de nieve que imposibilitó las operaciones, no permitieron a las fuerzas del general Aranda que pudieran penetrar en la ciudad y romper el cerco republicano, por lo que los defensores rindieron la ciudad el 8 de enero de 1938. En esta capitulación las fuerzas republicanas tomaron como prisioneros, entre otros, al coronel Rey d'Harcourt y al obispo de la diócesis de Teruel-Albarracín, Anselmo Polanco. Ambos fueron asesinados un año más tarde, casi al final de la contienda y en plena retirada de Cataluña, el 7 de febrero de 1939, en la localidad de Pont de Molins (Gerona) por fuerzas bajo el mando de Enrique Lister.
La respuesta de las fuerzas nacionales había continuado el 31 de diciembre con ataques bajo la dirección del general García Valiño. El 2 de enero los atacantes tomaron posiciones en los alrededores de la ciudad, aunque hasta el 7 de febrero no consiguieron internarse en ella. Con una fuerte ofensiva artillera y apoyo aéreo por parte de la Legión Cóndor (en la batalla de Teruel se utilizó por primera vez, y como preludio de lo que ocurriría en la Segunda Guerra Mundial, el avión alemán Ju-87 Stuka), cerraron el sitio hacia el día 20. A pesar de los esfuerzos republicanos, el 22 la rendición fue total, con la toma de más de 15.000 prisioneros y numeroso material bélico. De esta manera se volvió a un estado en el frente similar al anterior a la operación, con Teruel recuperada para los nacionales y unas pérdidas muy acusadas en hombres y material para la República, que no consiguió sus objetivos iniciales, solamente retrasó la actuación de Franco sobre Madrid que se decantó por actuar en Levante, partiendo poco después el territorio republicano.
Finalmente con la nueva ofensiva nacional en Aragón hacia el Mediterráneo, en marzo de 1938, aprovechando la acumulación de fuerzas en Teruel, el frente se alejará de la capital y poco a poco se irá normalizando la vida en la castigada ciudad, la cual quedó prácticamente destruida después de dos severos sitios.
Recién terminada la contienda comenzaron los trabajos de reconstrucción a cargo del Dirección General de Regiones Devastadas. Su actividad duró hasta mediados de los años cincuenta, en los que se aprovechó para dotar a Teruel de mayores espacios abiertos y racionalización de calles. Sus principales actuaciones se plasman en el Seminario y aledaños, la calle y plaza de San Juan y el conjunto del Óvalo. (Fuente WIKIPEDIA).

FOTOS DE LA VISITA NOCTURNA EL 01/04/2018.
















Isabel de Segura y Diego de Marcilla (LOS AMANTES DE TERUEL).

La historia o leyenda de los amantes de Teruel cuenta la historia de amor entre dos jóvenes turolenses, Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla (también identificado como Diego de Marcilla), conocido a partir de las recreaciones del teatro barroco como Diego. Desde 1996 se celebra en Teruel, como recordatorio de la tradición, la festividad de Las Bodas de Isabel de Segura.
Hubo una vez, en Teruel durante el siglo XIII, un rico mercader que tenía una hija muy bella. La muchacha, de nombre Isabel de Segura, y un muchacho pobre pero honrado de nombre Diego de Marcilla, se encontraron un día en el mercado y se enamoraron profundamente. Los jóvenes se amaban mucho, hasta el punto de que se hablaron de su amor, y el joven le dijo que deseaba tomarla por esposa. Ella respondió que su deseo era el mismo, pero que supiese que nunca lo haría sin que su padre y madre lo aprobasen. Por desgracia, pese a que Diego Marcilla era un joven de buenas prendas, no poseía riquezas ni hacienda alguna. Él le dijo a la doncella que, como su padre tan solo lo despreciaba por la falta de dinero, si ella quería esperarlo cinco años, estaría dispuesto a salir a trabajar allí donde fuera necesario para poder ganar dinero y hacerse digno de matrimonio. Ella se lo prometió.
Peleando contra los moros, ganó pasados cinco años cien mil sueldos y durante este tiempo Isabel fue muy importunada por su padre para que tomase marido. Logró impedir que la casara diciéndole que había hecho voto de virginidad hasta que tuviese veinte años y sosteniendo que las mujeres no debían casarse hasta que pudiesen y supiesen regir su casa. Pasados los cinco años el padre le dijo: «Hija, mi deseo es que te cases». Y ella, viendo que el plazo de los cinco años estaba a punto de concluir y su novio no comparecía ni daba razón de sí, terminó por creer que estaba muerto. Enseguida el padre organizó la boda con un rico pretendiente. No obstante, en ese mismo día regresó Diego de Marcilla, que había sido importunado por todo tipo de contratiempos.
Esa noche, Diego logró entrar sin ser visto a la recámara en que los esposos dormían, y suavemente la despertó, rogándole «Bésame, que me muero», y ella le respondió dolida: «Quiera Dios que yo falte a mi marido; por la pasión de Jesucristo os suplico que busquéis a otra, que de mí no hagáis cuenta, pues si a Dios no ha complacido, tampoco me complace a mí». Él dijo otra vez: «Bésame, que me muero». Repuso ella: «No quiero». Entonces él cayó muerto.
Ella, que lo veía como si fuera de día por la gran luz de la habitación, se puso a temblar y despertó al marido diciendo que roncaba tanto que le hacía sentir miedo, que le contase alguna cosa. Y él contó una burla. Ella dijo que quería contar otra. Y le contó lo ocurrido y de cómo con un suspiro Diego había muerto. Dijo el marido: «¡Oh, malvada! ¿Y por qué no lo has besado?». Repuso ella: «Por no faltar a mi marido». «Ciertamente, dijo él, eres digna de alabanzas». Él, todo alterado, se levantó y no sabía qué hacer. Decía: «Si las gentes saben que aquí ha muerto, dirán que yo lo he matado y seré puesto en gran apuro». Acordaron esforzarse y lo llevaron a casa de su padre. Lo hicieron con gran afán y no fueron oídos por nadie. A la joven le vino al pensamiento de cuánto la quería Diego y de cuánto había hecho por ella, y que por no quererlo besar había muerto. Acordó ir a besarlo antes de que lo enterrasen; se fue a la iglesia del señor San Pedro, que allí lo tenían. Las mujeres honradas se levantaron por ella. Ella no se preocupó de otra cosa más que de ir hacia el muerto. Le descubrió la cara apartando la mortaja, y lo besó tan fuerte que allí murió. Las gentes que veían que ella, que no era parienta, estaba así yacente sobre el muerto, fueron para decirle que se quitase de allí, pero vieron que estaba muerta. El marido contó el caso a todos los que había delante, según ella se lo había contado. Acordaron enterrarlos juntos en una sepultura. Juntos para siempre. (Fuente WIKIPEDIA).

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FOTOS DE LA VISITA AL MAUSOLEO EL 02/04/2018