Fotos de la visita a las "Peñas Aragonesas ó Peñas Altas" el 21/01/2019.
lunes, 21 de enero de 2019
PEÑAS ARAGONESAS Ó PEÑAS ALTAS DE ARTANA (CASTELLÓN).
(Peñas Altas). Las Peñas Aragonesas o "Penyes Altes" son un paraje de gran valor ambiental, con impresionantes acantilados de basalto. Están situadas en el termino municipal de Artana (provincia de Castellon). Durante la travesía por la pista (transitable para vehículos) que parte desde el termino municipal de Onda, podemos observar los restos de un puente, algunos dicen que pertenecen a los restos de la antigua y famosa vía romana conocida como la "vía Augusta", otros dicen que es posterior a la época romana, no hay documentos que lo afirmen con exactitud, de cualquier forma estos restos indican que hubo un tiempo en el que por ese cauce (hoy totalmente seco) corría agua en grandes cantidades.
jueves, 17 de enero de 2019
CASTILLO DE ALCALÁ DE XIVERT (CASTELLÓN).
El castillo de Chivert, situado en el término municipal de Alcalá de Chivert (Provincia de Castellón, España) es una fortificación islámica de los siglos X y XI ampliamente reformada posteriormente durante el siglo XIII. Los elementos arquitectónicos que se observan en la actualidad ocupan una extensión de 8000 m2 en la cima y ladera de la montaña de Xivert, en las estribaciones del macizo de la Sierra de Irta.
Diversas excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar han puesto de manifiesto la presencia de un poblado de la edad de Bronce. Durante éstas se recuperaron del yacimiento numerosas cerámicas con decoración incisa correspondientes a un enterramiento colectivo del tipo campos de urnas.
La ocupación musulmana del emplazamiento destruyó gran parte de las estructuras anteriores con la construcción de una fuerte alcazaba y una villa fortificada (ḥiṣn) que controlaba la extensa llanura situada a sus pies. Se conservan en la actualidad parte de la alcazaba, enmascarada tras las reformas posteriores, la muralla del albacar y el aljibe.
El ḥiṣn de Xivert fue conquistado por la Orden del Temple en 1234. Gracias a las condiciones del pacto de rendición la población allí establecida mantuvo sus costumbres y religión pero tuvo que trasladar su caserío a la ladera occidental del castillo formando una aljama o morería fortificada. Los templarios remodelaron el original castillo añadiendo entre otros elementos dos grandes torres circulares situadas en el muro oriental de la alcazaba, una iglesia y un aljibe.
Tras la desaparición de la Orden del Temple el castillo y su aljama pasaron a depender de la Orden de Montesa. Durante el siglo XVI la fortaleza perdió toda su importancia militar al tiempo que la aljama fue ganando población hasta la consecución del título de villa en 1580.
Los habitantes de Xivert, conversos al cristianismo y plenamente integrados en la cultura cristiana fueron expulsados en 1609 por orden de Felipe III junto al resto de moriscos de España. Con ellos tanto la fortificación como el poblado cayeron en el abandono y la ruina hasta los procesos de recuperación arqueológica llevados a cabo durante el siglo XXI.
Localización
La fortificación y villa se encuentran emplazadas en las estribaciones de la sierra de Irta en la cima de la montaña de Xivert, uno de los montes que pertenecen a la rama de l'Atmelet y a 5 kilómetros de la población de Alcalá de Chivert. Su situación a 370 metros sobre el nivel del mar permitía el control de la llanura agrícola que se abre en la ladera sudoeste del macizo y los caminos que conducían a Santa Magdalena de Pulpis y Peñíscola aunque no permitía la comunicación visual con el mar Mediterráneo debido a que los montes situados al este superan los 500 metros de altura.2
Debido a las particulares condiciones de su ubicación, fácilmente defendible y situado en un entorno muy fértil la plataforma que ocupa el castillo ha venido siendo utilizada para el asentamiento humano al menos, desde el siglo XIV – XIII a. C. hasta principios del siglo XVII.
El poblado de la Edad de Bronce
Según han puesto de manifiesto algunas excavaciones arqueológicas recientes el original poblado de la Edad de Bronce se localizaba en la zona amesetada que hoy ocupa la alcazaba medieval aunque su extensión total se desconoce. Fueron localizados varios hogares superpuestos pertenecientes a varios momentos de ocupación y multitud de restos cerámicos que abarcaban hasta época ibera.
Bajo la actual plataforma del albacar, que también había sido la localización de la medina musulmana, se localizó un lugar de enterramiento del tipo campos de urnas directamente sobre los niveles de la Edad de Bronce. Los vasos cerámicos con decoración incisa recuperados, en cuyo interior se depositaban las cenizas de los difuntos, pertenecían a dos lotes con diferente cronología. Por una parte aparecieron recipientes con forma de cuenco de boca ancha con un corto cuello cilíndrico y decoración acanalada parecen pertenecer al siglo X a.C., por otra parte los recipientes poco profundos de perfil troncocónico recuperados fueron fechados en los siglos VIII y VII a.C.
El ḥiṣn de Xivert
Los elementos arquitectónicos visibles en la actualidad se corresponden sin embargo con la fortificación medieval y se desconoce si hubo presencia humana en el lugar con anterioridad al siglo XI d.C. debido a que durante la construcción de la alcazaba se rebajó el terreno destruyendo los posibles restos de edificios anteriores que existieran. El ḥiṣn califal de Xivert, posteriormente modificado por los almohades, formaría parte de una extensa red de fortificaciones que jalonaban la costa levantina y que ejercería funciones de articulación de numerosas alquerías de los alrededores. La fortificación musulmana estaría formada por una alcazaba y un poblado fortificado. La alcazaba ocupaba el mismo espacio que la observable en la actualidad aunque la reforma del siglo XIII ha enmascarado casi por completo su trama. Se mantienen de época islámica la Torre de Poniente, la Torre Sur, el muro sur del albacar y el aljibe.
La torre de Poniente está construida en tapial y antes de su restauración se conservaba hasta los 10 metros de altura. Posee dos estancias interiores, la inferior que pudo cumplir funciones de silo y la superior destinada a la guardia.6 Frente a la torre de Poniente se encuentra la torre Sur, la de mayor volumen de la fortificación. Esta torre construida en época andalusí, fue posteriormente remodelada y controlaba la entrada a la alcazaba.
Tiene planta trapezoidal y dos estancias interiores en la planta baja separadas por un gran arco apuntado. Toda la estructura fue restaurada en fechas recientes y se le añadió un terrado para consolidar sus muros e impedir la filtración de aguas. Tras las reformas la altura de la torre quedó en algo más 8,5 metros.
La muralla que cierra al sur el albacar es también de época islámica y en ella se encuentra la torre de Levante, el muro de Alafia y dos torres semicirculares. El muro de Alafia tiene 12,45 metros de longitud y hasta 9,8 metros de altura. Se identifican en él varios momentos constructivos, una base de mampostería muy irregular y de escasa altura que se sitúa directamente sobre la roca, sobre ella una segunda fase realizada en mampostería encajonada, retrancada 15 centímetros respecto a la inferior y con 2,9 metros de altura y un parámetro de tapial calicostrado con decoración que imita sillería. Es este último parámetro se encuentra una inscripción en árabe, probablemente del siglo XII, donde se lee al-fatih Allah (el que concede la victoria es Dios).
El castrum de Xivert
Entrado el siglo XII el avance de la Corona de Aragón sobre los territorios del Reino de Valencia convirtió Xivert, que hasta entonces había cumplido funciones administrativas, en plaza fronteriza. En 1169 sin haber tomado aún posesión de la fortaleza el rey aragonés Alfonso II la cedió a los caballeros de la Orden del Temple junto al castillo de Oropesa. Sin embargo en 1225, aún sin haberse conquistado el castillo, el rey Jaime II lo cedió a Rodrigo Ximén de Llusia, noble que había destacado en el infructuoso sitio de Peñíscola. Hubo de rectificar el rey de Aragón y el 22 de julio de 1233 confirmó la cesión que había realizado su abuelo. De este modo el 28 de abril de 1234 los caballeros templarios tomaron posesión de la fortaleza en nombre del rey de Aragón tras firmar una rendición pacífica con sus pobladores y concederles carta puebla. Según los términos establecidos en la rendición se permitió la permanencia de los musulmanes en la ciudad (denominada arravalum o arrabal) mientras la orden militar ocupaba el castrum (castillo) y el albacarum (albacara).
Los monjes-guerreros del Temple emprendieron en los años posteriores a la toma de Xivert la remodelación de la alcazaba para convertirla en sede de su encomienda.
Entre las principales obras realizadas destaca la construcción de dos grandes torres circulares y una nueva muralla en el sector noreste del castillo y la remodelación de la entrada principal al oeste.
Las dos grandes torres y el muro que las separa fueron edificados en dos fases. En la primera de ellas se emplearon materiales de gran calidad, con sillares bien labrados donde aún hoy se aprecian las marcas de cantero. Las torres alcanzaron en esta etapa hasta 10 metros de altura y el muro poco más de 5 metros. La segunda fase se corresponde con el traslado de la encomienda de la Orden del Temple al castillo de Peñíscola, la consiguiente pérdida de importancia de Xivert para la orden tuvo como repercusión el uso de materiales de peor calidad en la construcción de la alcazaba. De este modo el remate de las torres y murallas, que fueron elevadas hasta poco más de 12 metros las primeras y algo menos de 10 la muralla, se realizó con mampostería. Adosadas al interior de la muralla existían varias edificaciones relacionadas con la vida en el interior del castillo, dormitorios, cocina y establo. Poco se conserva de estas edificaciones salvo la planta de una iglesia junto a la torre sur, en cuya estancia inferior se situaba la sacristía. Como parte de los términos de entrega del castillo los caballeros templarios construyeron un aljibe para su consumo en el interior de la alcazaba y situado junto a la entrada entre las torres de poniente y sur con unas medidas de 11x5 metros aproximadamente y orientación norte sur.
También parece ser construcción del siglo XIII la entrada en acodo a la alcazaba por el oeste ya que corta estructuras andalusíes de acceso previas y se integra con el aljibe. Esta entrada consta de dos rampas empedradas con un cuerpo de guardia entre ambas. El cuerpo de guardia parece ser una torre de la primitiva fortaleza musulmana reconvertida para un nuevo uso. Tiene planta cuadrada con 4 metros de lado y se desconoce su altura total al igual que la de todas las estructuras del lado oeste de la alcazaba.
La aljama de Xivert
Hasta la llegada de los templarios la población de Xivert había venido residiendo en la cima de la montaña junto a la alcazaba. La muralla que aún se conserva protegía tanto las viviendas como el aljibe y la mezquita situada junto a él. La rendición a los caballeros cristianos obligó a los habitantes de la medina a trasladarse a la ladera occidental para dejar libre el espacio que ocupaban antes para la construcción del albacar, un terreno despejado donde podrían residir temporalmente las tropas o guarecerse la población.
En el arrabal (aljama o morería) recién formado los moriscos pudieron mantener sus costumbres, lengua y culto, dedicándose principalmente al cultivo de algarroba. En 1319 tras la caída en desgracia de la Orden del Temple gran parte de sus bienes en la región pasaron a depender de la Orden de Montesa, entre ellas el castillo y aljama de Xivert. No existen datos demográficos de la aljama de Xivert hasta 1320 cuando se lista una población de 300 habitantes con motivo de la llegada de los caballeros de Montesa. En 1421 cuando se elabora una lista de los mudéjares que pagan los impuestos del morabatí la población residente se sitúa en unos 140 habitantes y el castillo ya no se hallaba ocupado.
Durante el trascurso de la guerra de las Germanías, el 29 de junio de 1521, las tropas dirigidas por el general Miguel de Estellés saquearon y quemaron el castillo, la mezquita y la aljama, consiguiendo un gran botín. En la década de 1570 la población de Xivert aumentó hasta más de 200 habitantes debido fundamentalmente a la llegada de moriscos de otras poblaciones cercanas. Así en 1580 Pedro Luis Garcerán de Borja último maestre de la Orden de Montesa otorgó el título de villa a la población, tal era la importancia que había tomado.
En 1596 surgieron diferentes pleitos entre las comunidades de Xivert y la vecina Alcalá debido a los privilegios que según los cristianos viejos de la segunda población se habían dado a los moriscos. Según el testimonio del síndico de Xivert en 1596 la población de la aljama se hallaba completamente integrada en los usos y costumbres exigidos y hacía tiempo que habían adoptado la religión cristiana y abandonado su lengua. Argumentaba también que ningún vecino de la población había sufrido procesos por parte de la Inquisición. Sin embargo nada de esto impidió que la totalidad de los habitantes de la villa fueran deportados al norte de África tras la firma de su expulsión el 22 de septiembre de 1609 junto a otros 150.000 moriscos del Reino de Valencia.
Aunque la aljama fue repoblada con cristianos en los años siguientes las familias establecidas abandonaron definitivamente la villa apenas unas décadas después. La destrucción del emplazamiento, incluyendo la fortaleza, fue aumentando en los años siguientes y ya en 1677 todo el lugar aparecía en ruinas. En la actualidad la aljama de Xivert conserva gran parte de su trama urbana correspondiente a la medina del siglo XVII. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el lugar han puesto de manifiesto la importancia del lugar al tiempo que han permitido restaurar dos viviendas, trazar el recorrido de alguna de sus calles y consolidar la muralla. (Fuente WIKIPEDIA).
lunes, 11 de junio de 2018
MIRAMBEL (Teruel).
Mirambel es una localidad y municipio español de la provincia de Teruel, comunidad autónoma de Aragón, de la comarca del Maestrazgo. Tiene un área de 45,47 km² con una población de 122 habitantes (INE 2016) y una densidadde 2,68 hab/km².
Geografía física
Geografía física
Mirambel se sitúa al pie de la montaña de San Cristóbal, cerca de la rambla de Cantavieja, que desemboca en el río Bergantes. La masa forestal se encuentra bastante disminuida, y predominan los prados y pastizales. Destaca la vegetación en la ribera de la rambla de Cantavieja, así como los chopos cabeceros.
Historia
El área de Mirambel estaba ya poblada en época ibérica, como lo demuestra el yacimiento de El Castellar. Existió asimismo una necrópolis cerca de donde se alzan actualmente la iglesia parroquial y la rectoría. Ya en 1860 el entonces rector de la Universidad de Valencia, Nicolás Ferrer Julve encontró varios enterramientos y hachas de piedra, hallazgos que se han visto ampliados en campañas más recientes.
La primera noticia que se tiene de Mirambel es el documento por el cual Jaime I de Aragón otorgó el señorío de Mirambel al caballero francés Raimundo Beneyto. En 1157 Alfonso II de Aragón le concedió a Mirambel el mismo fuero libre que a Zaragoza. El rey cedió sus cartas de población a sus moradores por medio de Gastón de Castellote, maestre de Sant Redemptor. A raíz de la conquista, el rey debió ceder la villa a un señor. En la era de 1233 (año de 1195) el rey Alfonso II de Aragón hizo donación a Gastón de Castellote de Cantavieja y seis lugares más para que formase una bailía independiente del convento de Teruel, lo que promovió la separación de muchas aldeas. Pedro II de Aragón, que sucedió a su padre Alfonso II, confirmó la donación de la bailía a la orden del Temple, que le otorgaron la carta puebla en 1243. A la disolución del Temple, las tres bailías de Cantavieja, Castellote y Aliaga pasaron a la orden de San Juan. Durante gran parte de la Edad Media Mirambel fue puesto fronterizo entre Aragón y el Reino de Valencia.
Durante la guerra de la independencia el capitán general Joaquín Blake intenta y consigue desalojar a los franceses de Alcañiz, pero éstos se llevaron a varios mirambelanos como rehenes, así como una gran partida de trigo, dinero y un buen número de cabezas de ganado. En Mirambel, ya que estaba defendido por sus murallas, se reunió un buen número de fuerzas hasta el 22 de octubre de 1813 en que, con la rendición de Morella, los últimos franceses abandonaron el Bajo Aragón.
A principios de 1835 aparecieron las primeras partidas carlistas en la provincia de Teruel. En octubre de 1836 el general Evaristo San Miguel puso sitio a Cantavieja y, secundado por Nogueras la rindió y pasó por cuchillo a su guarnición. En noviembre de 1836 Ramón Cabrera visitó la zona. El 24 de febrero de 1837 las tropas partidarias de Isabel II que se dirigían a Cantavieja desde Morella atacaron a los carlistas en las cercanías de Todolella. Estos se defendieron en retirada hasta la iglesia de Mirambel, donde se defendieron. Esa misma noche fueron atacados y el templo quedó reducido a escombros. Mirambel fue ganada de nuevo para los carlistas por el cabecilla Cabañero y Aznar el 25 de abrildel mismo año, y al poco tiempo Cabrera instaló una fábrica de pólvora y una fundición de fusilería. Debido a los movimientos del ejército constitucional para 1838 no queda en Mirambel más que una brigada de la artillería carlista, que se batió con las tropas de Ayerbe en abril de 1839. En mayo Cabrera volvió a visitar Cantavieja y Mirambel, y en esta última reunió a sus generales e imprimió su famosa proclama. Sin embargo, a principios de 1840 el general O'Donnell tomó Cantavieja, Mirambel y La Cuba y el 26 de marzo Espartero tomó Morella, Castellote, Segura y Horcajo, expulsando a Cabrera a Cataluña.
En agosto de 1872 llegaron a Mirambel las primeras fuerzas de la Tercera Guerra Carlista. A los pocos días se presentaron armados en la villa, solicitando armas y dinero del alcalde, aunque no los acompañó ningún mirambelano. A los pocos días proliferaron las partidas por toda la provincia, pese a la llegada de dos pequeñas columnas del ejército liberal. A últimos de 1872 en Aragón se había declarado oficalmente la guerra, por lo que se levantaron muchas más partidas que, sin embargo, fracasaron a los comienzos de la campaña. El 27 de agosto de 1873 los carlistas se vieron sorprendidos en Cantavieja, perdiendo más de 750 hombres. Después de este hecho, el gobierno concentró fuerzas en la región, lo que obligó a los carlistas a abandonar la zona y aceleró el fin de la contienda.
En 1986 se rodaron varias escenas de la serie televisiva "Clase media" y en 1994 se rodó gran parte de la película de Ken Loach "Tierra y Libertad". En 1996 se grabaron varias escenas de la película "En brazos de la mujer madura" de Manuel Lombardero.
Demografía
La mayor vitalidad demográfica de Mirambel se dio en el siglo XVI, mientras que desde entonces hasta la actualidad la población ha descendido fuertemente, aunque el ritmo se ha ido desacelerando en la primera década del siglo XXI.
Economía
La economía actual de Mirambel gira en torno al sector agropecuario y turístico. Entre sus producciones agrícolas más tradicionales se encuentran las almendras y las viñas, así como las trufas cuando la climatología lo permite. Existe además una importante cabaña ganadera de porcino y ovino.
Transportes
La carretera A-226 es la única que atraviesa el término de Mirambel, uniéndola con Cantavieja por el sur y con Olocau del Rey por el norte (donde la carretera cambia su nombre a (CV-121).
Patrimonio
Centro histórico: El centro histórico de Mirambel es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Aragón. En 1980 todo el casco urbano de declaró BIC por ser «villa cargada de historia, conservando en su totalidad el recinto amurallado y las notables construcciones, sin alterar la imagen y el ambiente Medieval» y recibió en 1981 la Medalla de Oro de Europa Nostra por las tareas de restauración, que entregó personalmente la reina Sofía de Grecia, a la que se le concedió el título de "hija adoptiva de Mirambel", antigua plaza Aliaga.
Murallas: Rodean totalmente la villa y en parte están ocultas por las casas adosadas a las mismas, excepto en la parte norte, en que están totalmente visibles. Parte de las murallas fueron construidas por los caballeros templarios, y en sus tiempos existían al menos cinco torres, de las que quedan dos en la actualidad, ambas en la parte norte. Las murallas cercaban totalmente la población medieval, que posteriormente creció a lo largo de la actual calle Mayor. Entre los accesos destaca el Portal de las Monjas, con su decoración de celosías de yeso.- Convento de las Monjas Agustinas: Se sabe que en 1342 se dio permiso para reconstruir una ermita extramuros de la villa. En 1413 el Justiciable Bayle y otros habían incurrido en excomunión por haber derribado la ermita a fin de construir de una parte de las murallas. En abril de 1564 la villa cedió en usufructo la nueva ermita para fundar el convento de las religiosas Agustinas y el 15 de abril de ese año tomó posesión su fundadora, procedente de Valencia. En 1789 la villa cedió el dominio directo de la ermita. La iglesia de Santa Catalina Mártir es de dimensiones regulares aunque bien ornamentada, estando aneja al convento y casa que fueron el antiguo hospital. El altar mayor de la iglesia obedece al orden salomónico. Existen otros retablos góticos y varias inscripciones muy difuminadas. En el huerto del convento estaba enclavada una de las torres redondas que fortificaban y resguardaban la villa. Se mandó derribar en 1892, sin respetar las inscripciones árabes que tenía.
- Iglesia de Santa Margarita: La iglesia parroquial de Mirambel aparece mencionada ya en su carta puebla, en la que el rey Jaime II de Aragón concede autorización para allegar recursos a su reparación en 1308. El 12 de septiembre de 1679 encontramos un acuerdo de sus vecinos para fabricar la nueva planta. En 1837, en el contexto de la Primera Guerra Carlista se prendió fuego a la iglesia, que quedó destruida con gran parte de su patrimonio. Tan sólo restaron las paredes y la torre, reutilizadas en la reconstrucción que dirigió el valenciano Salvador Minero, en estilo barroco.
- Casa Consistorial: El Palacio Consistorial se terminó en 1615, aunque las obras habían comenzado al menos en 1538. Se encuadra en la tradición de las lonjas-trinquete y tiene tres plantas. Le caracterizan los arcos de sillería, los ventanales y los ráfeles de los tejados, que indican una época de poder económico. En su planta baja se encuentra una cárcel de cronología anterior, probablemente gótica. En su sala principal, en la segunda planta, se han llegado representado obras teatrales dada su amplitud. Figura en su fachada el escudo de la villa tallado en piedra.
- Castillo: El núcleo principal que permanece hoy día es la parte más antigua del mismo, y una pequeña parte de lo que fue durante la Edad Media. Data al menos del siglo XIII y fue reformado varias veces hasta que acabó convirtiéndose en una vivienda particular alrededor del siglo XIX y fue demolido en gran parte en la década de 1950. Quedan restos de las paredes de mampostería y algunas de adobe con arcos apuntados de acceso. En 1999, el Instituto de Patrimonio Histórico Español llevó a cabo unas excavaciones arqueológicas que ha contribuido a conocer algo mejor la historia del monumento.
- Casa de Aliaga: Tiene la distribución típica de los palacios renacentistas aragoneses. Es muy similar a la Casa Castellot, que se encuentra en la misma plaza. La puerta de ingreso al palacio es en arco de medio punto; en la planta noble, las ventanas tienen alfeizar moldurado; y el ático se cierra con una galería de arquillos aragonesa debajo de un amplio alero volado.
- Casa Castellot: Se trata de un palacio renacentista aragonés típico, que ocupa todo un frente de la plaza Aliaga. En la fachada se concentran todos los signos del elevado estatus social de la familia propietaria. En la planta baja hay una sobria portada con arco de medio punto. En la planta noble las amplias ventanas son adinteladas con el alféizar moldurado y por último el edificio se cierra con la típica galería de arcos aragonesa bajo un doble alero volado de madera.
- Cementerio: Unido a la iglesia parroquial existía uno de los cementerios antiguos, del que quedan algunos restos. En su origen era considerablemente mayor de lo que es ahora, ya que se redujo al ampliarse la iglesia den 1689. En 1840, siendo alcalde Juan Pastor, se inauguró el nuevo cementerio. Está situado en la altura del Calvario y unido a la antigua ermita del Santo Sepulcro. (Fuente WIKIPEDIA).
FOTOS DE LA VISITA A "MIRAMBEL" EL 13/05/2018
jueves, 17 de mayo de 2018
IGLESUELA DEL CID (Teruel).
La Iglesuela del Cid es una localidad y municipio de la provincia de Teruel (Aragón, España). Su extensión es de 40,29 km² y tiene una población de 462 habitantes (INE 2014).
Situación y clima
La Iglesuela del Cid se encuentra en la comarca del Maestrazgo, limitando con Cantavieja y Mosqueruela en la provincia de Teruel, y con Villafranca del Cid y Portell de Morella en la provincia de Castellón.
Situada al pie de uno de los múltiples morrones a 1 227 msnm, la población se encuentra atravesada por dos riachuelos que la dividen en dos partes, uno central y dos laterales; en el central se encuentran enclavados los edificios más importantes de la villa, tiene forma de triángulo y es el que estuvo amurallado, con sus cinco portales de acceso constituyendo así lo que fue la villa medieval.
Prehistoria y arqueología
Los primeros indicios de población en la comarca de Iglesuela son del comienzo de la Edad de los Metales, momento en el que se ocupan las cuevas de Matutano, Bonifacia y el Puntal del Moro. Los yacimientos encontrados en el término municipal señalan un temprano poblamiento y una gran continuidad de asentamientos posteriores. Los restos encontrados abarcan un amplio arco cronológico que va desde el neolítico —enterramiento en la Cueva de Matutano—, Edad de Bronce —La Molota, Los Cabezos, La Cueva del Turcacho y La Cueva Bonifacia— y Edad de Hierro I —El Puntal del Moro.
Sin embargo, el yacimiento más importante es el existente en el cerro de Nuestra Señora del Cid. Corresponde a un poblado de origen ibero, ocupado de manera intensa también durante la época romana. De la primera etapa se conservan restos de la muralla y gran número de viviendas, así como numerosos objetos arqueológicos y dos estelas funerarias; una de ellas, en interior de la ermita, contiene la inscripción «ikonykeiyi ildubelesebas».
De la época romana cabe destacar el conjunto de lápidas funerarias empotradas en las paredes de la ermita, varios relieves con motivos de carácter sacro y elementos arquitectónicos de gran envergadura que denotan la importancia que este núcleo debió de tener en la antigüedad.
Historia
El origen de La Iglesuela es remoto, dado que se tiene noticia de que existía mucho antes de la llegada de los cartagineses, siendo conocida como Athea. Luego conoció diversos nombres, tales como Clesihuela, Egosuilla, Alglisuela, Layguysuela y Delaigleisuela; en 1464, tomó su nombre definitivo, Iglesuela. Después adoptó el apellido «del Cid», en atención a que fue precisamente Rodrigo Díaz de Vivar quien mandó fortificar el pueblo y levantar su castillo.
Edad Media
En el siglo XII, en tiempos de la reconquista, La Iglesuela se encomienda a los templarios, formando parte de la que fue la Baylía de Cantavieja. En 1242 se le concede a la villa la carta puebla, a partir de la cual se consolida el núcleo de población, posiblemente con el asentamiento de los templarios, originándose así el primer recinto amurallado. Con la disolución de la Orden del Temple en el siglo XIV, La Iglesuela pasó a manos de la Orden de San Juan del Hospital. En esa época, como consecuencia de la guerra con Castilla, se fundó el hospital para acoger enfermos, heridos y transeúntes. En ese periodo también se construyó la Torre de los Nublos. En 1089 el Cid Campeador se asentó en El Poyo del Cid, cerca de Calamocha. En su recorrido hacia Levante, Don Rodrigo pasó por La Iglesuela, hecho al que hacen referencia multitud de topónimos como «Muela del Cid», «Peña del Cid», y el propio Santuario de la Virgen del Cid (Ecclesiam de Cit), que debe su nombre a la devoción de Rodrigo Díaz de Vivar a la talla románica mariana que estuvo allí contenida. Aunque no se han conservado documentos que acrediten el tránsito del caballero castellano por la localidad en el transcurso de alguna de las campañas, son varias las leyendas que reflejan el hecho. La más conocida menciona que, estando extraviado el Cid por estos parajes y enfrentado en desigual batalla contra un ejército musulmán, apareció en su ayuda el Apóstol Santiago, quien socorrió al Cid, dejando la marca de la pezuña de su corcel en la roca de un barranco cercano. Con la muerte del Cid en 1099, la serranía pasó al dominio de los almorávides.
Edad Moderna
A juzgar por los testimonios existentes, La Iglesuela tuvo su momento de esplendor entre los siglos XVI y XVII, prueba de ello son los grandes edificios de la población. Entre otras actuaciones, se reconstruyó y amplió la Iglesia de la Purificación. Síntoma del crecimiento demográfico y económico, fue la aparición de nuevas construcciones extramuros en los márgenes opuestos de los riachuelos —barrios de la Costera y de las Eras— y posteriormente la demolición de tramos de muralla que obstaculizaban el crecimiento urbano.
Siglo XIX y Guerras Carlistas
Ya en el siglo XIX, el Maestrazgo se convirtió en uno de los principales escenarios de las Guerras Carlistas. En 1836, el general Ramón Cabrera —conocido como «el Tigre del Maestrazgo»— estableció en la cercana Cantavieja su cuartel general, fortificando la villa. Así, el 23 de julio de 1837, la Expedición Real al frente de Carlos María Isidro de Borbón, hizo su entreda en La Iglesuela. Después de un Te Deum y de ser aclamado por el pueblo, el pretendiente pernoctó en la Casa de Blinque. Al día siguiente, visitó Cantavieja y volvió luego a La Iglesuela. Permaneció en la localidad hasta el 30 de julio, cuando tuvo que salir precipitadamente por la proximidad del ejército del General Oraá.
Después del abrazo de Vergara (agosto de 1839), la situación de los carlistas en el Maestrazgo se fue haciendo cada vez más insostenible. En este contexto, el Duque de Ahumada ocupó La Iglesuela del Cid el 3 de mayo de 1840, tras superar una breve escaramuza. Desde allí, el 12 de mayo, llegó y ocupó Cantavieja, abandonada e incendiada por los carlistas. Retornó luego a La Iglesuela, donde le esperaban las tropas del General O'Donnell para proseguir el avance definitivo hacia Morella.
Siglo XX
A principios del siglo XX se construyó el Convento de los Paules y la actual carretera que comunica la población con Cantavieja y Mosqueruela, convirtiéndose posteriormente en el principal eje comercial. Por su parte, la Guerra Civil trajo consigo importantes pérdidas en el patrimonio de la villa. La posterior dureza de la postguerra propició la desaparición de numerosas construcciones.
Demografía
A principios del siglo XVIII, la localidad tenía una población estimada de 300 habitantes. Los municipios del Maestrazgo alcanzaron su máxima población entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX: en 1910, La Iglesuela contaba con 1 360 habitantes. Desde mediados del siglo XX, tiene lugar un éxodo rural que ha implicado una regresión demográfica: 980 habitantes en 1960, 605 habitantes en 1981 y 489 habitantes en 2001. En 2014 la población de la villa era de 462 habitantes.
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Patrimonio religioso. El casco antiguo del municipio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982 por conservar importantes edificios, civiles y religiosos, ejemplares de la arquitectura realizada en Aragón desde la Edad Media.
Iglesia de la Purificación
Santuario de la Virgen del CidLa iglesia parroquial es un templo del siglo XVII construido sobre una iglesia gótica anterior. De la primitiva iglesia sólo quedan las bóvedas de la navecentral y el ábside poligonal. La actual cabecera barroca se construyó invirtiendo la orientación, a los pies de la antigua iglesia. El crucero se cubre con una amplia cúpula sobre pechinas realizada en ladrillo. La torre, adosada a la cabecera barroca, tiene tres cuerpos cuadrados, el último octogonal con un vado a cada lado, toda ella en piedra de sillería. El conjunto se completa con una armoniosa portada plateresca en arco de medio punto con columnas adosadas. Algunas de las capillas de la iglesia fueron financiadas por ricas familias de La Iglesuela como los Aliaga o los Matutano.
Es un santuario dedicado al culto a la Virgen semejante a otros que proliferan en la zona, tales como la Virgen de la Zarza en Aliaga o Nuestra Señora de la Estrella en Mosqueruela. Eran centros de peregrinación y en determinadas festividades eran objeto de romerías de las gentes de los pueblos cercanos. La devoción a la Virgen del Cid se remonta al suceso de un hecho milagroso que aconteció en la Edad Media. Al igual que otros santuarios de la zona, la ermita se levanta en el lugar donde la imagen tallada de la Virgen se apareció a un pastor. La imagen de la Virgen del Cid, atribuida al siglo XII, se encuentra custodiada y en buen estado de conservación, pudiéndose ver una reproducción en la iglesia parroquial. Se la llama «del Cid» porque, según cuenta la tradición, el Campeador la visitó en varias ocasiones.
La ermita actual se construyó en 1546 y fue renovada en el siglo XVIII. Se erige en un escarpado donde existió un antiguo poblado íbero, reutilizándose algunas de sus lápidas en la construcción de la ermita, que pueden ser observadas en los muros exteriores. Para acoger a los peregrinos y romeros, junto a la iglesia hay una hospedería que cuenta con horno, casa del ermitaño y varias estancias que se repartían entre las autoridades de cada pueblo que asistía a la celebración.
Otros edificios religiosos
La Ermita de Loreto tiene una sola nave con un atrio sostenido por columnas de sillería; se edificó en 1685 en mampostería encalada y sillería, y es de planta casi cuadrada cubierta con bóveda de arista. La Ermita de San Roque es una pequeña construcción del siglo XVIII. Ambas están en el interior del Calvario, recinto en forma trapezoidal que contiene dos series de peirones con las catorce estaciones del Vía Crucis.
Patrimonio civil
Ayuntamiento
Portal de San Pablo El Ayuntamiento y la torre del castillo forman hoy día un bloque unitario, adosado a la iglesia en sentido perpendicular. Tanto la torre como las mazmorras del viejo castillo templario sirven de dependencias al actual Ayuntamiento. La torre, conocida como Torreón de los Nublos, está construida en mampostería y sillería para las esquinas y se remata con almenas que le confieren aspecto defensivo. Al interior, se divide en tres pisos que conservan sus bóvedas de crucería originales. Por lo que se refiere al edificio municipal, de cronología bastante incierta —probablemente del último tercio del siglo XV o principios del XVI—, exhibe una sobria fachada, con un pórtico formado por tres arcos apuntados y dos ventanas ajimezadas góticas. Interiormente llama la atención el salón de sesiones por su austera techumbre.
El Portal de San Pablo corresponde a un antiguo arco de la muralla que poseía la ciudad. Todavía conserva los goznes para insertar los batientes de madera. Era una costumbre muy común en la zona el reutilizar los antiguos arcos de muralla que habían perdido su función defensiva cobrando una nueva función religiosa. En la cara intramuros de este portal de San Pablo hay un cuerpo superior encalado, con hornacina entre pilastras con la imagen del Apóstol. Tiene un alero de madera decorado, con cartela central, que reza: «S. Pablo A. Año 1721».
Otros edificios civiles
El lado este de la plaza lo ocupa el Palacio Matutano-Daudén, cuya fachada se exhibe en la calle Ondevilla. La sobriedad exterior no refleja la riqueza interior, considerándose una joya la doble escalera monumental con barandilla en celosía tan típica del Maestrazgo en las construcciones señoriales del siglo XVIII. La última remodelación que ha sufrido la ha convertido en Hospedería de Aragón.Frente a la iglesia se encuentra la Casa de Blinque, donde destaca el arco de sillería de medio punto, el cual presenta en su dovela central el «tau», emblema de la Orden del Temple. La fachada está protegida por un singular pórtico apoyado en un pilar cuadrangular, el cual, aunque fechado en 1729, puede ser mucho más antiguo, posiblemente entre románico y gótico. La fachada, de mampostería revocada, presenta dos óculos de piedra en el semisótano y ventanas y balcones con rejería de forja de carácter plateresco.
Frente a la Hospedería, se emplaza la mansión de la familia de los Daudén, conocida como Casa de las Notarias, que destaca por su pureza estilística y sus proporciones. En la planta baja hay una ventana rectangular con espléndida reja datada en 1568, que cierra junto a ella la puerta de sillería con dovelas.
Saliendo de la fortificación medieval, y continuando por la calle de San Pablo, se localizan los palacios renacentistas de Aliaga y Guijarro. Finalmente, en la calle Mayor se ubican el Palacio Agramunt, de arquitectura barroca, así como la artesanía textil Puig, último taller artesano de la provincia de Teruel.
Patrimonio cultural
La arquitectura de piedra seca de La Iglesuela del Cid, visible en la totalidad del término municipal, ha sido declarada Bien de Interés Cultural en 2002. La técnica constructiva de la piedra seca ha sido utilizada en el mundo mediterráneo desde la Prehistoria hasta nuestros días en construcciones de variada tipología. La piedra seca se consigue mediante la superposición de piedras sin unión de argamasa. Con esta técnica se levantan casas que pueden medir hasta 10 m de diámetro, sin que existan estructuras de fijación. En origen sirvieron como refugio a campesinos y pastores, pero también se usaron como establos o almacenes agrícolas.
En la Iglesuela se pueden observar, por una parte, muros secos de losas calizas que, con interesantes peculiaridades constructivas, han servido para mantener el ganado alejado de los campos parcelados así como para delimitar fincas y caminos; por otra parte, hay centenares de cabañas redondeadas, llamadas «casas ibéricas» y que, elaboradas con el mismo material, servían de refugio a campesinos de pequeños establos y como de almacén de equipos agrícolas. Estas últimas son exclusivas de la región del Maestrazgo. (Fuente WIKIPEDIA).
FOTOS DE LA VISITA A LA "IGLESUELA DEL CID" EL 13/05/2018
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